sábado 20 de febrero de 2010

Decisiones

“Todos los días, Dios nos da un momento en que es posible cambiar
todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que
un sí o un no pueden cambiar nuestra existencia”
– Paulo Coelho


Días atrás, me encontraba en un supermercado de San Borja comprando cosas para el cumpleaños de mi madre. Debido al hecho que no habíamos desayunado por salir temprano a hacer las compras, nos dirigimos al Dunkin’ Donuts a comer algo. Ya dirigiéndonos al estacionamiento, con nuestras donuts en mano, mi hermana dijo unas palabras que me hicieron pensar: “Parece que cada uno eligió la donut que más le representa, ¿no?”. Su mensaje, claro, iba dirigido a la rosquilla rosada que me encontraba comiendo en ese momento. Pero, aquella frase, dejó un pensamiento algo más profundo en mi mente… ¿Es que realmente nuestras decisiones dicen quiénes somos?

Desde elegir qué quieres de desayunar hasta con quién quieres compartir el resto de tu vida, si es que la quieres compartir, todo está regulado por el tipo de persona que somos. He leído mucho sobre la toma de decisiones en los últimos años, producto de mi inconsistente forma de ser y mi nerviosismo al momento de hacerlas, y sólo una cosa puedo decir: cada decisión que hacemos está basada en algo que deseamos. Ya sea de forma consciente o inconsciente, todo ser humano desea obtener algo de cada evento en su vida, y esos diferentes deseos son la base de las distintas decisiones que toma cada uno.

Por otro lado, también está el dicho de que las decisiones que tomamos nos hacen quiénes somos. La vida es como un camino que se bifurca continuamente. Cada decisión que tomamos es un camino nuevo que nos lleva por una ruta diferente cada vez. Ejemplos de esta metáfora de los caminos pueden encontrarse cada vez que uno voltea la cabeza en la calle. Un empresario puede llevar a la bancarrota a su compañía con una simple mala decisión, por poner un ejemplo, y, con ello, poner una gran diferencia entre la vida que le sigue y laque pudo tener si no hubiera tomado aquella decisión. La vida está llena de caminos y, cada uno de ellos, nos llevará lugares distintos, es así de simple.

Finalmente, hay que cerrar con un ejemplo que abarque ambos casos: nuestros deseos dirigen nuestras decisiones, y nuestras decisiones nos hacen quiénes somos. Aquel día, cuando elegí qué comer, tomé como base mi preferencia por las cosas dulces y mi gusto por el sabor a fresa. Por otro lado, aquella decisión, provocó el comentario de mi hermana, el pensamiento en mi mente y la publicación de esta entrada.

Gracioso, ¿no?


1 comentarios:

  1. yo pedi con glaseado de vainilla arco iris!! toda nice!

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