No me escuches,
que mis palabras te hieren,
cual afilados cuchillos en tu alma.
.
No me hables,
que puedo oirte,
pero mi mente no te entiende.
.
No me veas,
que mis actos no son dignos,
y la vengüenza me domina.
.
No te acerques, tengo miedo.
No escuches, no hables, no veas.
Tu presencia me recuerda,
que no soy digno de ella.

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