martes 8 de noviembre de 2011

First time



"Mis manos se aferran fuertemente a las suyas. Nuestros labios se han unido en un beso del que no queremos separarnos. Mis ojos están cerrados con fuerza, no queremos despertar de aquella fantasía. Su cuerpo me transmite un calor que sobrepasa al de aquellas sofocantes noches de verano. En lo más profundo de nuestro ser, sabemos que este es el tan esperando momento, cuando ya no hay marcha atrás, cuando el  pasado ha quedado completamente atrás.
Su mano se libera. De forma muy lenta y cuidadosa, se desplaza a mi cabeza y desciende a mi cuello. Su deseo es innegable. Desea mi rostro lo más cerca posible. Aquel beso que una vez fue robado de mis labios ya no existe. La pasión de nuestros cuerpos exclama la necesidad de ambos en pertenecer al otro. Sabemos lo que nos espera, ambos sabemos qué es lo que queremos con tanta desesperación.
La tímida mano de mi compañero ha dejado de estar en mi cuello, ahora tiene una nueva intensión. Su rol ya ha sido cumplido, y se dirige al siguiente. Lentamente, mi cuello es liberado de aquella presión. Siento como su brazo va descendiendo por mi espalda, mientras la sangre recorre con gran velocidad mi cuerpo y aumenta la temperatura de este. Mi cuerpo intenta gritar su necesidad, mis ojos están cerrados con fuerza, mis brazos se encuentran inmóviles. Mi compañero ha logrado el control total sobre mí, y no deseo recuperarlo. No quiero volver a estar solo, no quiero que se separe de mí. Desde este momento le pertenezco, desde este día soy… suyo.
Su boca se acerca a mi oído. Su dulce voz me susurra.
         Te necesito. ¡Se mío!
         Los latidos de mi corazón se intensifican. Mi respiración aumenta y mi cuerpo se agita. El deseo en mi interior aumenta más y más. Ya no hay palabras para describir lo que siento. Todo mi ser responde a sus palabras con una sola frase…
         Por siempre…" 

.........

Ha pasado mucho tiempo desde que aquellos párrafos fueron escritos por una joven mente que intentaba recordar uno de los momentos más importantes de su vida. Dos jóvenes con las hormonas revueltas, dos almas que se entregaban a la consumación del amor que profesaban entregarse... Y así fue como ocurrió... la especial... la única... la primera... vez...

He oido hablar mucho de "la primera vez", siempre refiriéndose a la primera relación sexual, siempre dándole ese valor especial que muchos dices que es intrínseco del evento. Incluso yo me vi caer en aquel pensamiento común y vacío. Pero, ¿es que aquella es la única "primera vez" que importa? ¿No hay otros primeros momentos, primeras veces que también cambiaron nuestras vidas?

Nunca olvidaré la "primera vez" que mi madre me dejó en el nido(en serio). Esperé con ansias el día de ir a aquel tan interesante lugar del que todos hablaban y decían que disfrutaría completamente. ¡Mentirá! No lo disfruté. Aquel fue también el momento en el que descubrí el potencial que tienen los pulmones de un niño para llorar. Imposible olvidarlo.

Tampoco olvidaré la "primera vez" que crucé las puertas de mi tan odiado (y ahora añorado) colegio. Pantalón de uniforme bien planchadito, camisa bien blanquita, zapatitos lustrados, mochila formadora de joroba color negro y mi cuaderno de control en la mano. Me tomó aproximadamente 20 minutos atreverme a cruzar las rejas. Lo admito, me acobardaba la idea de empezar la secundaria. Era solo un triste puber.

Y viene el conjunto de "primeras veces": mi "primera vez" entrando a una discoteca de ambiente, mi "primera vez" tomando cerveza en jarra (en serio) y mi "primera vez" bailando bajo esas extrañas luces de la pista de baile. Lo sé, puede sonar un poco patético, pero es verdad. Las tres ocurrieron la misma noche. Imposible de olvidar. La invitación de un amigo alrededor de las 3pm mientras almorzaba, informándome que iría con un chico que también iría por "primera vez". Con los ánimos por las nubes, alisté mi polo morado, jean azul y zapatillas (el conjunto que luego llamaría EL conjunto tonero). Llegue temprano, esperé en aquella famosa esquina de Ripley. Ingresamos todos, pues éramos varios. Luego de tomar algo, los "primerizos" fuimos abanonados a nuestra suerte. No olvidaré lo fácil que fue llevarme bien con ese chico, quien me acompañó durante toda la experiencia y me mostró cómo se bailaba (ni eso hacía bien en esos días... ni aun lo he logrado dominar).

Si bien en la vida habrá muchos momentos en los que te enfrentarás a momentos y retos nuevos, hay pocas ocasiones que quedarán grabadas en tu mente. Son aquellas las que llegan a marcarte y formar la persona en la cual te convertiste hoy en día. Ya sea en mayor o menor medida, somos producto de las experiencias por las que pasamos, y aquellas que tomaron gran importancia, son las que nos seguirán toda la vida.

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Post inspirado por el capito reciente de una de mis series favoritas (Glee) con el mismo nombre (First time)

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